INTACTA A LA ESPERA DEL TREN

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En un principio sólo las vías y la imponente construcción se desplegaban en un paisaje que fue cambiando a medida que la ciudad crecía. (Foto: Gentileza Archivo Visual Patagónico)
Bariloche, Río Negro, Argentina – La estructura, hecha de piedra con rincones de madera y bronce, se mantiene a pesar del paso del tiempo. Una estación con mucha historia, donde también se han filmado películas y publicidades.
La estación de trenes de Bariloche es uno de los escasos rincones de la ciudad que supo desafiar el paso del tiempo. Alejada entonces del pequeño núcleo urbano que era Bariloche, este edificio declarado monumento histórico fue quedando, poco a poco, inmerso en medio de la ciudad.
Sin embargo, su estructura antigua de piedra, con rincones de madera y bronce, se mantiene intacta ante cada llegada y partida del tren.
“Muchos sentimientos me atan a este lugar pero de a poco, se ha ido perdiendo esa cuestión sentimental de ser ferroviario”, reconoció Daniel Rodríguez, el jefe de estación en Bariloche, y el hijo del último jefe de estación de Zapala, antes de que Carlos Menem levantara los ramales del tren.
“La gente viene y saca fotos, encantada. Han venido a filmar películas y publicidades. Hace poco, filmaron una publicidad para la empresa Citroën de Francia. Debajo del piso, hay una cámara de aire para evitar que se pudra. Hace poco hicimos un trabajo de restauración e intentamos cambiar las tejas del techo pero son francesas y ya no se consiguen”, indicó Rodríguez quien reconoció que la campana de bronce descansa hoy en el piso de una oficina tras varios intentos de robo.
El desembarco del tren por primera vez a Bariloche en 1934 congregó a gran cantidad de personas que enarbolaban banderas, ansiosas por presenciar la llegada de la locomotora. A partir de ese momento, Bariloche adquirió su perfil de ciudad turística. Al año siguiente, llegó la primera formación con pasajeros.
El plan original del “tren patagónico” fue ideado por el exministro de Agricultura, Ezequiel Ramos Mejía, para impulsar el desarrollo en el sur hacia 1900. Poco después, la idea de unir los extremos de Río Negro se prolongaría a Valdivia, en Chile, a fin de reanudar el intercambio comercial entre ambos países. Pero la compañía Ferrocarriles del Sur, de capitales británicos, desestimó la iniciativa.
Rodríguez explicó que durante muchos años, “en Bariloche todo dependía del tren. Los tubos de gas e incluso, el combustible llegaban por el tren. El costo de trasladar mercadería es aun hoy, más bajo en tren pero poco a poco, se fue priorizando el transporte en camiones”.
“Desde un principio, continuó, fue un ferrocarril de carga y turístico porque era la única manera de llegar a Bariloche. Había rutas de tierra y había que cruzar el Limay en balsa. Además, las familias de Bariloche podían irse de vacaciones a un valor social. Hoy su principal función sigue siendo traer turistas pero además, conectar la Línea Sur, al menos, hasta que esté terminada la ruta 23”.
El desembarco del tren por primera vez en 1934 congregó a muchas personas ansiosas por presenciar la llegada de la locomotora.

LORENA RONCAROLO

 rionegro
04/05/18

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