UN HOTEL DE CAMPO CON FORMA DE TREN

informe  especial
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La finca rural Los Dos Vagones, en el partido de Magdalena, propone una manera de descanso original y muy placentera.
Al paisaje rural que se descorre generosamente mientras el sol se dispone a iluminar la mañana fresca no le falta ninguna pieza para recrear las viñetas que Florencio Molina Campos sabía trazar con su mano virtuosa. De tan amplia, la pampa húmeda que satura de verdes el partido de Magdalena alcanza el horizonte y sugiere que sus pliegues se alargan mucho más.
El casco principal de la casa de campo Los Dos Vagones, a mitad de camino de Bavio a Viéitez por la ruta 36, replica a escala real cualquiera de los ranchos ilustrados por el artista en los legendarios almanaques. Alrededor, inmersas en la más sosegada atmósfera que un espíritu desbordado de estrés pueda demandar, vacas gordas pastan sin tensiones, a prudente distancia de las yeguas de crines brillosos que trotan por los pastizales observadas de cerca por dos gauchos madrugadores. Detrás de la tranquera y un tanque australiano, un carruaje algo desvencijado estampa sus huellas sobre un camino de tierra.
El día recién despunta, pero ya estalló el chillido largo de las cotorras, trepadas a eucaliptos, talas, acacias y paraísos. El entorno parece dotar el mejor ánimo a Miriam Gattari, que invita a pura sonrisa a sumarse a un relajado paseo por el parque. Tras los primeros pasos, la caminata sobre el suelo tapizado de tréboles y hojas secas se perfila como una clase didáctica en constante movimiento. Un viento intermitente sopla sin convicción, aunque con suficiente fuerza para empujar las aspas del molino. La dueña de casa aprovecha para explicar el funcionamiento de ese sólido vigía metálico, apuntado por las cámaras de fotos de los visitantes desde el muelle de una aguada artificial.
Los restos de un descolorido sulky se acomodan en un rincón junto a un aljibe inutilizado, tarros lecheros y tinajas de barro. El puñado de trastos preservados desde hace décadas se unen a nidos de avispas, un arado de mancera para abrir la tierra -la herramienta que antecedió al sistema de siembra directa-, una bomba de agua manual y una palangana, para completar la informal puesta de un museo a cielo abierto.
La tupida arboleda recubre de sombras un tráiler reciclado como spa y sala de masajes. Las modernas instalaciones añadidas a la casa rodante dejan entrever una versión libre del glamoroso glamping y perfilan las comodidades y los delicados detalles con que la anfitriona decidió revestir sus creaciones más apreciadas: dos robustos vagones de tren convertidos en habitaciones con vista al sugerente entorno natural.
Un rayo de sol se cuela por una hendija y resalta el semblante de Gattari, que denota orgullo ante su obra cumbre. El pasado ferroviario sobrevuela entre las imágenes que decoran la habitación y dejan en el aire un halo de misterio por ese tiempo pasado, cuando estas cuatro paredes de madera eran parte del transporte de carga de productos perecederos por los pueblos bonarenses desperdigados hacia el sur de La Plata. La mujer -una bioquímica que dejó su casa en el porteño barrio de Colegiales para hacerse un lugar como una digna emprendedora rural- se desplaza casi en puntas de pie por el interior del coche cama estacionado, convencida de que el menor descuido puede arruinar el impecable aspecto que luce el piso de lapacho original. Conejos y gallinas merodean la escalerilla del vagón en demanda de alimento. Miriam corre hacia el corral esquivando charcos y amenazantes ramas espinosas para satisfacer el pedido.
Miguel, el infaltable asador del campo, sale a escena sin ánimo de interrumpir el rato de placer que los adultos comparten con los chicos, para anunciar el inicio del almuerzo con empanadas, fiambres y quesos. Mientras tanto, las carnes expuestas al fuego de la leña están cerca de alcanzar su punto justo de cocción.
Cómo llegar
Desde Buenos Aires son 91 kilómetros por Autopista a La Plata, ruta 2 hasta el kilómetro 40 y ruta 36; en el kilómetro 90,800 (6 km pasando el desvío a Bavio), girar 3 km a la izquierda por un camino de tierra; dos peajes, $ 30.
Tren Roca desde Constitución con trasbordo a micro en Bernal (por obras de electrificación hasta La Plata), $ 8 ida; con SUBE, $ 4.
Bus Costera Metropolitana, $ 38,75 c/SUBE; bus Plaza, $ 38,25.
Bus El Rápido Argentino desde La Plata hasta Los Dos Vagones (1 h.), $ 32 ida.
Remís Nueva Agencia de La Plata a Los Dos Vagones, $ 400 ida para 4 pasajeros (0221- 425-1111).
Cuánto cuesta
Día de campo (almuerzo, merienda y actividades), $ 500; de 3 a 12 años, $ 250.
Dos días y una noche para dos personas con desayuno, degustación de productos de campo, copa de vino, DirecTV, dvd, cocina, parrilla y actividades, $ 2.000; un día y una noche para dos, $ 900.
Masaje descontracturante y relax con frutas y jugos naturales (1 h.), $ 400 por persona. En Los Dos Vagones se organizan eventos sociales, como bodas de campo.
Dónde informarse
(154) 9715759 / (0221) 154779977.
info@losdosvagones.com.ar
www.losdosvagones.com.ar
Imperdibles
Parque Costero del Sur. Sobre la costa de los partidos de Magdalena y Punta Indio, esta Reserva Mundial de Biosfera alberga 243 especies vegetales, 181 variedades de pastizal y diez tipos de orquídeas. Sus ambientes subtropicales también protegen 70 especies de mamíferos, 142 de aves, 35 de reptiles y 30 de mariposas. Las playas de arena con juncales, el albardón de conchilla y los bañados y médanos con montes de tala fueron objeto de estudio del naturalista inglés Charles Darwin hace más de 150 años.
Atalaya. A 52 km de La Plata por la ruta 11, una torre de vigía recrea la atalaya que sirvió de posta a los soldados que combatieron contra las fuerzas portuguesas en Colonia del Sacramento. Las milicias criollas también enfrentaron aquí a los soldados del Imperio de Brasil en 1826 y a los invasores franceses en 1832. Durante todo el año, tres comparsas locales se preparan para animar los famosos Corsos de Atalaya. Ese atractivo se completa con la parroquia Santa Rosa de Lima (de 1889), una centenaria biblioteca, la Sociedad Deportiva, Cultural y de Fomento Amor al Arte y la Sociedad Italiana.
Bavio. La parroquia y la estación del Ferrocarril Provincial, inaugurada en 1887, son los lugares indicados para empezar a recorrer este encantador pueblo rural, también conocido como General Mansilla. Lo ideal es que la caminata sea acompañada por algún integrante del grupo Por Nosotros, enfocado en la recuperación del ramal, que hasta 1978 transportaba leche y ganado entre La Plata y Pipinas.
Magdalena. El paseo por el casco histórico incluye el Centro Cultural Barragán, el Museo Histórico Regional Municipal, la iglesia Santa María Magdalena, el Teatro Español, la plaza San Martín y la Posta de Aguirre (que perteneció a Juan Manuel de Rosas). En cambio, los mejores paisajes naturales de Magdalena se aprecian desde el Muelle Histórico (construido en 1871 con más de 800 vigas de quebracho colorado) y el Balneario Municipal, sobre la orilla del río de la Plata.
Clarín
20/05/2016

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