Protesta de trabajadores: Demoras y trenes llenos por el conflicto en la línea B de subte

FERROCARRILES DEL SUD -- ACTUALIDAD NACIONAL


En plena hora pico del regreso a casa los andenes eran un caos: demoras, quejas, y esa postal con gente amontonada que se repite cada vez que hay una pelea gremial. Esta vez, el desborde fue por el conflicto que estalló el viernes, cuando los metrodelegados decidieron oponerse a poner en pleno funcionamiento las dos estaciones de la línea B, que fueron inauguradas ese mismo día. Si bien en un principio sostuvieron que se negaban por “fallas en la infraestructura de las nuevas paradas”, ayer, durante una reunión en la Subsecretaría de Trabajo porteña, que medió entre trabajadores y la empresa Metrovías, se discutió sobre otro eje: el nuevo cronograma al que deben ajustarse con la extensión del ramal. Por la misma razón, estuvo paralizada durante toda la jornada la línea H. Sin solución, la reunión pasó a cuarto intermedio hasta hoy a las 15. Hasta entonces, la concesionaria volverá a implementar el sistema que funcionó ayer: con entre 16 y 18 empleados jerárquicos y supervisores completando el recorrido hasta la nueva cabecera.
La reunión fue convocada por el subsecretario de Trabajo, Ezequiel Sabor. Empezó pasadas las 12 y duró hasta las 21, cuando se decidió continuarla esta tarde. El conflicto afecta a unos 300 mil pasajeros que usan esa línea. “Nosotros estuvimos trabajando con la empresa, SBASE y los metrodelegados. Hay dos puntos que fueron acordados: la comunicación telefónica entre motorman y guardas que ellos pedían y además el planteo sobre sobre la seguridad e higiene. Les explicamos que se hizo una inspección y sobre eso quedamos en formar una comisión con todas las partes involucradas”, explicó Sabor.
Sin embargo, el funcionario detalló el punto más conflictivo: “La línea ahora se alargó dos estaciones que representan nueve minutos más. Ellos hoy dan cinco vueltas y descansan una hora y media por día, o sea, trabajan efectivamente 4 horas y 30 minutos para cumplir las seis horas. Ellos proponen bajar una vuelta para estar arriba de los trenes 4 horas y 8 minutos y extender el tiempo de descanso a una hora y 52 minutos. Pero la empresa no accedió y propuso a cambio mantener las cinco vueltas con más de cinco horas de trabajo efectivo pero menos de las seis que tiene su jornada laboral. Esto se debería resolver mañana (por hoy)”.
La disputa estalló el viernes, cuando los delegados del subte se negaron a llegar a las estaciones Echeverría y Juan Manuel de Rosas porque, según dijeron ese día y sostuvieron hasta ayer, las estaciones no cuentan con las medidas de seguridad necesarias. Esa decisión llevó a la empresa Metrovías, concesionaria de la red, a movilizar al personal jerárquico para manejar los coches en las últimas dos estaciones. Y así se generó una situación insólita: los empleados manejaban hasta Los Incas, ahí se bajaban, y subían los supervisores. El sábado y el domingo no hubo servicio en las dos nuevas estaciones porque no había personal que trabajara. Pero ayer la situación volvió a ser un caos en la hora pico. Con hastío, muchos pasajeros no podían subir a los coches.
Si bien los metrodelegados sostienen que endurecieron su postura por la “fallas” en la infraestructura de las paradas, ayer quedó blanqueado que están negociando porque se les alarga la vuelta y no quieren sacarle minutos al tiempo de descanso, aún cuando ese receso que les dan entre las vueltas ya supera el legal. Antes de plantear esto, denunciaron fallas en la seguridad, cámaras de electricidad inundadas, falta de sistemas de comunicación y otras deficiencias.
El reclamo gremial está encabezado por Claudio Dellecarbonara, delegado de la línea B, y candidato a senador por Capital por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Anoche, un participante de la reunión con Trabajo trató al delegado de “oportunista”, lo que demostró el nivel de confrontación que llegó a haber durante el encuentro. “Dellacarbonara se hizo la campaña gratis con toda esta movida mediática”, ironizó.
Ante esa situación, y con los pasajeros como rehenes, Trabajo citó a las partes para destrabar el conflicto y que el subte B pueda, finalmente, funcionar hasta la estación terminal Rosas: una cabecera esperada por los vecinos y que, según estimaciones oficiales, permitiría sumar 50 mil usuarios más a esa red de subte que termina en Alem, en el Bajo.
En cuanto a la línea H, también en conflicto, Néstor Segovia, delegado de los trabajadores, prometió anoche que el ramal volverá a arrancar hoy sin problemas. “Así lo dijo en la reunión”, cerró Ezequiel Sabor. 
Clarín
30-07-2013

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