Vacaciones sin trenes: hay pocos y malos para ir a destinos turísticos

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Recuperarlos no forma parte de la agenda del Gobierno. Esta semana dejó de correr el que llegaba a Chascomús.

FOTO ARCHIVO F.C.S
El mensaje se repite varias veces a la semana. Desde el exterior, llegan los correos para el Instituto Argentino de Ferrocarriles preguntando como ir en tren desde Las Cataratas a El Calafate. La respuesta es siempre la misma: "No, no se puede".






"Dicho salvajemente, hoy es imposible irse de vacaciones en tren.  Solo hay algunos tramos
    que funcionan con dificultad, como Rosario o Córdoba. El único que sí anda bien es el Tren        Patagónico que une Viedma con Bariloche", asegura  Pablo Martorelli, presidente del IAF.
Durmientes averiados, puentes rotos, la inundación de El Salado. Las causas son infinitas. Lo único cierto es que el último tren a Mar del Plata partió hace un año. Desde entonces, uno de los principales ramales, inaugurado en 1886, está en desuso. Y todavía no se sabe si este verano habrá tren a la costa porque antes, ya habían cerrado, Miramar y Pinamar. Tampoco hay trenes a Tandil y esta semana dejó de correr el que llegaba hasta Chascomús.
Hasta la década del '90, la red ferroviaria de Argentina era una de las más importantes de América Latina. Aunque el trazado había sido pensado en función del puerto de Buenos Aires, lo cierto es que los trenes llegaban a la mayor parte de las provincias. Tenían precios accesibles y también camarotes de lujo y coches restaurantes donde el servicio se hacía con cafeteras de plata y manteles bordados."Las vacaciones empezaban cuando uno se subía al tren", cuenta Martorelli y dice que eso es lo que buscan los extranjeros cuando escriben al Instituto. "Sobre todo los europeos, quieren ver la extensión la paisaje", asegura.
Con una red que llegó a tener 44 mil kilómetros de vías, hoy apenas llega a los 19 mil y sólo la mitad está activa. Pero de esas vías, pocas son las que se usan para transporte de pasajeros. "Mantener una vía es muy costoso. Lentamente se fue degradando el servicio. El tren de pasajeros de larga distancia es algo de lo que nos vamos a tener que olvidar", explica el ingeniero Juan Pablo Martínez, especialista en ferrocarriles. Y pone como ejemplo lo que ocurre con Rosario o Córdoba. "Hay pocas frecuencias y tardan mucho más que un micro", agrega. A Rosario, donde siguen las obras, el viaje en tren dura casi siete horas, y como se usan las mismas vías, para llegar a Córdoba hay que calcular no menos de quince horas. Además, a las tres frecuencias que ofrece el tren para llegar a Córdoba les cuesta competir contra los más de cuarenta micros que llegan cada día.
En marzo de 1991 dejó de correr el tren que iba a Mendoza. Partía a la noche de Retiro y el turista llegaba listo para empezar las vacaciones al día siguiente. Tenía coche comedor, cine y camarotes. Fue uno de los primeros en caer en la ola privatizadora del ex presidente Carlos Menem bajo su frase "ramal que para, ramal que cierra". Desde entonces, uno a uno fueron cayendo los ramales.
Hoy, uno de los que mejor funciona es el Tren Patagónico, el único que se salvó de la privatización. En la década del 70 y 80, eran muchos los porteños que subían sus autos para llegar a destino sin tener que cruzar la inmensidad de la Patagonia. El tren les ofrecía traer gratis el auto de regreso. Hoy, se siguen llevando autos. Pero el trazado termina en Viedma de donde parte solo los viernes. Por ahora, están suspendidos el coche cine y la discoteca. (Clarín)

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